Fecha: Dom Jul 28, 2002 6:50 am Asunto: Hacia un programa común.
Hacia un programa común por la defensa y profundización de la Revolución Bolivariana.
Por: Red para la Articulación Popular
Hacia un programa común por la defensa y profundización de la Revolución Bolivariana. El problema de la dirección política de la Revolución Venezolana en la perspectiva de los movimientos populares y de los trabajadores.
No es posible separar mecánicamente lo político de lo organizativo!
Lenin.
El rechazo del cuadro político organizado por parte del movimiento popular (en Venezuela) lejos de coincidir con un estado de despolitización y depresión de éste, es al contrario, el rasgo más notable de su recuperada vitalidad. Alfredo Maneiro
Breve relación de las organizaciones.
En los trece años transcurridos desde el alzamiento popular del 27 de febrero, pocas constantes permiten comprender la trascendencia de este proceso: la voluntad de cambio del pueblo venezolano expresada testarudamente por múltiples vías; el ascendente liderazgo social de Comandante Hugo Chávez a partir del año 92; y el rebase de las estructuras partidistas de izquierda y de derecha y por ende la ausencia de dirección política clara, tanto en las fuerzas sociales que pugnamos por el cambio como en los sectores dominantes.
El proceso de cambio que experimenta la sociedad venezolana dio al traste con las organizaciones de izquierda que reivindicaban para sí la dirección histórica del proceso, incluso se llevó por el medio en proporción a sus vacilaciones en los últimos diez años, a organizaciones que habían asumido seriamente la construcción de la vanguardia política y que habían agrupado un importante liderazgo social que les permitió hasta hace muy poco un sostenido crecimiento.
De la contribución de algunos de los aparatos partidistas de izquierda hay poco que decir, su cancelación como proyectos aunque no ha sido declarada necesita solamente el levantamiento del acta de defunción.
Estos aparatos subsisten reproduciendo los vicios del sistema que pretendían combatir e incluso sostenidos por este de inverosímiles maneras con el fin (aún ahora) de justificar el sainete de la democracia representativa. Una evidencia de esto es que las proclamas estratégicas de estos partidos están en abierta contradicción con sus tácticas y con su política actual, y esto sólo es tolerable por la poca incidencia social que tienen y por la alineación honesta de algunos de ellos con el proceso de cambio.
El caso MAS es una historieta sin heroes que compramos por entregas, el último capitulo lo protagonizó Miquelena y Puchi (los dos eran villanos). Salvo algunos cuadros valiosos que honrosamente se mantienen al lado de la causa bolivariana no hay mucho que esperar de esta fracción política.
En el caso de La Causa R y luego de su división el PPT, su dirigencia no fue consecuente con las tareas para las que se había estado preparando, la derecha del partido impulsó impunemente un plan divisionista de engorde para luego perderse con las siglas al hombro en los negocios de la corrupción y el fraude, ya sin ninguna orientación de poder como era de esperarse después de un viraje tan drástico. La izquierda del partido, ahora PPT, aunque resteada con los cambios no se percató deque su nueva agrupación no era aún un partido político, sino que era producto de una crisis de división que los había partido en pedazos aún inconexos. Así abandonaron la tarea de construcción del partido y se entregaron al parlamentarismo y a la conspiración, pretendiendo incluso dirigirla en momentos en que era evidente que la voluntad de cambio del pueblo aunque no los excluía había puesto a otros a la cabeza del proceso de cambio.
El lanzamiento de El Movimiento Quinta República fue solo cuestión de activar un aparato administrativo para afrontar las coyunturas electorales. No hay construcción político ideológica en su proceso sino un ideario bolivariano no contextualizado, que aunque es asumible por todo el movimiento popular como parte integrante de la experiencia histórica, no es ideología, si entendemos a ésta no como un dogma, sino como la síntesis de la experiencia revolucionaria de los trabajadores y el pueblo. Tampoco hay construcción político organizativa ni se asumieron en este proceso los liderazgos populares reales sino los disponibles y cercanos, por supuesto, con el manejo intencional delos cercanos y los disponibles.
En no pocos casos se abortaron procesos de organización social para montar por encima de éstos la intendencia electoral necesaria para consolidar el triunfo.
Demás está decir que las victorias electorales que hemos logrado son un resultado que disculpa suficientemente a sus responsables, pero que este aparato electoral deviniera en sustituto del antiguo aparato clientelar de la cuarta república no se puede justificar, agravado con el abandono o la imposibilidad de cumplir con las más elementales tareas de una dirección política.
Debemos decir que este aparato electoral se hizo insuficiente para las tareas sociales y políticas actuales y que mientras continua activado, sus principales funcionarios están administrando los recursos disponibles para la organización y la política en función de instalar sus redes en la vieja estructura administrativa del Estado venezolano, reproduciendo con torpeza las prácticas clientelares del pasado con una voracidad de primerizos.
Agreguemos a esto que todo indica que El MVR como estructura electoral no podrá cumplir ni la cuarta parte de sus responsabilidades futuras y que un cambio de siglas no será suficiente para salir victoriosos de tan importantes retos.
La derecha política para nuestra fortuna está en una situación similar en varios aspectos: todas sus organizaciones tradicionales fueron rebasadas en su responsabilidad de control del movimiento popular e incluso en su representatividad de los sectores medios y de la pequeña burguesía; esto ha obligado a los sectores dominantes a presentarse con rostro propio en la palestra política, nunca como ahora habíamos asistido a un cuadro tan corporativo de la política venezolana. Parece que como en "La Eneida" de Virgilio, los dioses hubieran descorrido el velo de la mirada de los mortales para que viéramos quiénes son los protagonistas verdaderos de la batalla social.
Nuevas organizaciones de origen electoral pretenden llenar el vacío de la derecha tradicional en algunos casos son ediciones camaleónicas de ésta. Una constante de todo el esfuerzo organizativo de movilización de los sectores de derecha es la ausencia de liderazgos sociales por debajo de la línea de los sectores medios, el liderazgo con que cuentan estos sectores es de reciente edición y de origen completamente mediático y todavía no se han acordado para darle direccionalidad política a su proyecto.
La diferencia es que estos sectores están trabajando cada vez más en conjunto para hacerse de una dirección política que pueda disputarle la base social al chavismo y que eventualmente pueden lograrlo si orientan apropiadamente sus recursos. La cercanía con la cúpula Cetevista y la creación de fracciones sindicales de las nuevas agrupaciones, es un intento por es un intento de hacerse de una brecha hacia la clase trabajadora y darle trascendencia a sus proyectos nuevos partidistas.
Algunas de sus otras ventajas es que ya han ensayado abiertamente la conspiración cívico-militar y que han apuntalado la vocación de poder en los sectores que componen este sector; también han afinado las relaciones internacionales con sectores extremistas de derecha, con gobiernos y corporaciones con voluntad de financiar sus iniciativas sediciosas
En el seno del movimiento popular existe cada vez más consensuada, la necesidad de hacerse de una dirección política construida con el amplio liderazgo social alineado a favor de la defensa y profundización de los cambios revolucionarios, una organización democrática y dotada para la lucha social, para la disputa de la hegemonía del proyecto revolucionario venezolano en el seno del pueblo. Esta necesidad y disposición aún no es homogénea y menos aún logra concordancia con las iniciativas de quienes nominalmente asumen la tarea de iniciar esta construcción desde el gobierno.
El llamado Comando de la Revolución es un sin sentido si todos los hombres, sectores y grupos con responsabilidades en el gobierno y en la lucha social, no tienen un sólida comprensión y una férrea subordinación a sus decisiones políticas. Su condición de colegiación de cúpulas e individualidades apenas resuelve un problema formal de escasa importancia.
El relanzamiento del MBR200 y la creación de los círculos bolivarianos demuestra la preocupación conciente del compañero Presidente Hugo Chávez sobre el problema de la dirección política y de la organización de las bases sociales del proceso de cambio. Pero la administración de este proceso desde el gobierno y desde algunas instancias del aparato electoral lo limita enormemente y lo pervierte en algunas ocasiones.
Las intenciones son buenas pero no se puede construir una organización política sin pasar por el debate y la articulación del liderazgo social, sin permitirle a éste tomar sus propias decisiones. Es decir, si el proceso de construcción no es democrático no solamente no sumará lo mejor que el movimiento popular ha acumulado, sino que el resultado no se corresponderá con el tipo de organización que necesita la revolución venezolana.
Una que permita completar el tejido social conciente, base de apoyo del proceso y fortalecerlo para la enorme tarea de construcción.
La articulación y la organización del movimiento popular y de los trabajadores venezolanos. Encontrarnos a través de la políticas.
Existen actualmente múltiples intentos de coordinación a nivel popular, comunitario y a nivel de las organizaciones de trabajadores.
La Fuerza Bolivariana de Trabajadores tiene la enorme responsabilidad de superar la coyuntura electoral que le otorgó mas del 40% de la representación sindical actual, para convertirse en una fuerza clasista pilar fundamental de la profundización política social y económica de la revolución, empezando por la consolidación de un programa común de lucha para todas las organizaciones agrupadas a nivel nacional y por una política de consolidación del movimiento. Si La FBT no cumple con esto debe ser rápidamente superada por una coordinación que encarne los retos de los trabajadores en el actual momento.
Es necesario incorporar a los trabajadores a la tarea de construcción de una organización política que reivindique el rol protagónico de clase y haga suyo el proceso de cambios y los ayude a superar el nivel reivindicativista de la lucha.
En este sentido la lucha por un Sistema Integral y Social de Seguridad Social puede ser la oportunidad para elevar los niveles de debate de los trabajadores. En este y otros procesos los dirigentes sindicales deben aparecer con rostro nuevo y abierto a la palestra pública para confrontar la oxigenación mediática de los viejos jerarcas de la CTV.
En Caracas el movimiento popular ha tenido varios momentos estelares de coordinación en función de la lucha social y política. Actualmente siguen habiendo intentos de agruparse en torno a un programa de lucha común. La necesidad de asumir los programas sociales gubernamentales que elevan la calidad de vida y que fomentan la participación protagónica de la gente facilita los niveles de coordinación y articulación, también la necesidad de garantizar que los nuevos instrumentos y políticas sociales reflejen la síntesis lograda por el movimiento popular en su experiencia histórica.
Hay una resistencia para asumir niveles de coordinación política en los grupos y movimientos comunitarios, culturales, etc. La defensa del espacio propio de participación logrado a través de una tenaz lucha de resistencia contra los partidos tradicionales, ganándole batallas ala exclusión social y a la pobreza, logrando niveles aceptables de calidad de vida para nuestra comunidad, no nos permiten ver más allá de lo que directamente les atañe a las organizaciones sociales. Muchos escogimos la defensa del espacio local antes de ser absorbidos por una sociedad política corrupta y partidizada.
Aún ahora, pese a la alineación de la mayoría del movimiento popular organizado con el proceso de cambio y pese al apoyo al presidente Chávez, muchas organizaciones populares no se sienten representadas ni en los responsables políticos locales ni en muchos de los representantes electos a nivel parroquial y municipal y mucho menos con la gestión de algunos Alcaldes y diputados. El problema de estos interlocutores primarios de la gente es que no actúan en función de profundizar y consolidar el proceso con la gente, sino que siguen trabajando para su reelección como si ésta fuera posible en un marco distinto al de la consolidación del proceso. El problema de las organizaciones populares es que no están articuladas para plantearse metas más elevadas.
Creemos que existen una serie de experiencias de naturaleza articuladora en función de fortalecer las bases sociales y culturales de este proceso de cambio que son los escenarios en los que se debe debatir un programa político común que permita crear un comando social y político del proceso
La diversidad de escenarios y de organizaciones convocadas para este debate es garantía de un programa coherente consustanciado con toda la realidad del proceso de cambio acorde a las necesidades.
En estos escenarios el movimiento popular debatirá, confrontará y coincidirá frecuentemente con los actores administrativos del proceso, ya que el móvil de estos escenarios es en mucho la tarea de construcción del poder popular. Esta dinámica permitirá validar el liderazgo validable actualmente a cargo de la administración gubernamental y pondrá a prueba la voluntad del liderazgo social de ir a la política y elevar sus niveles de compromiso con el proceso de cambio.
Hacia una confluencia de organizaciones populares y obreras
"Las soluciones organizativas fueron siempre, síntesis de las experiencias en la construcción de la vanguardia y, en ningún caso, decisiones puramente administrativas de cenáculos dirigentes. Síntesis logradas a través de discusiones francas, a menudo, duras y siempre amplias" Alfredo Maneiro
Proponemos preparar un Encuentro de organizaciones populares y de trabajadores por la defensa y profundización de la Revolución Bolivariana con el ánimo de constituir un programa de lucha común de los revolucionarios venezolanos.
Crear a partir de esta iniciativa mecanismos de coordinación política de los grupos, organizaciones sociales y sectoriales autónomas a nivel local y nacional. Que permitan debatir la política, construir en común y movilizarse juntos para la lucha.
Crear instancias operativas y administrativas para garantizar la formación del liderazgo para el cambio, para la articulación efectiva y horizontal entre los hombres, mujeres y organizaciones involucradas y sobre todo para los procesos comunicacionales de difusión de las política.
Participar y construir coherentemente en los espacios creados por la Constitución y las leyes bolivarianas y en los programas sociales, económicos y políticos del gobierno.
Promover las asambleas populares cómo instancia primaria en la construcción del poder popular.
Promover iniciativas diversas para la consolidación y profundización jurídica, política, social, económica y cultural de la Revolución Bolivariana.
Acordar un Plan para la integración con las luchas sociales y políticas de los pueblos latinoamericanos por la justicia social y contra la globalización neoliberal.
Este proceso debe avanzar con el tiempo y las posibilidades hacia la consolidación de una dirección política de la revolución, democrática, participativa y protagónica, reflejo de los cambios que se propone impulsar y no negación sistemática de ellos cómo ocurre hoy en día. Una vanguardia revolucionaria a la que el movimiento popular asuma porque este vinculada genéticamente a este, alejada de la práctica clientelar y lista para bregarse la hegemonía política en el seno de nuestro pueblo.
En la crisis de abril quedo demostrada la falta de respuesta orgánica de las direcciones políticas instituidas para el proceso, excepto por la voluntad indivudual de algunos de sus miembros, también fue notable la capacidad de respuesta del movimiento popular y del pueblo, el nivel de conciencia alcanzado en poco tiempo.
Es hora de ver a las dos realidades concilidas en una solución política.
Se trata de crear las condiciones y las relaciones para que esto sea posible el nacimiento de una organización rectora de la revolución, eficaz para resolver el problema del poder y capaz de otorgarle calidad y profundidad al proceso.
Red para la Articulación Popular