ANALISIS

De la "neorevolución" a la gran trampa
El proyecto quedará aplastado

Tenemos al frente un proyecto que juega a una revolución que hace tiempo se volvió fracaso. Por ello estamos aún en el pórtico de una tragedia. Esperemos que se pueda avanzar en una dirección diferente
 

AGUSTIN BLANCO MUÑOZ

ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

Lo que nos espera es mucho peor que lo vivido hasta el presente. Por ello es cada vez más importante la comprensión de lo que ocurre hoy en este expaís y en particular con el "fenómeno revolucionario" que llena el cuadro histórico nacional y se proyecta en el contexto de "las revoluciones mundiales", a pesar de que vienen de ser derrotadas en la versión del llamado "socialismo real".

Por ello se incursiona ahora por la vía de los "neo", tal vez para aludir a otra izquierda, revolución o socialismo. ¿Qué se hizo entonces la revolución? ¿Está planteada hoy aquí una revolución socialista como las europeas o la cubana? ¿Cómo dejar de considerar la "revolución" como una de las grandes trampas históricas? ¿Vamos ahora en dirección a la trampa cubana de manos de Fidel Castro?

La neorevolución

¿Qué pasa hoy aquí? ¿Cuál es el carácter de clases de este movimiento? ¿Cuáles sus vinculaciones internacionales? ¿Un proceso enfrentado al "imperialismo"? ¿Es el imperialismo lo que determina hoy la lucha de poderes a nivel internacional? ¿Es la "revolución bolivariana" una esperanza para el repunte de los proyectos inspirados en el marxismo-leninismo? ¿Está guiada por esta doctrina la actual política de China, Rusia o Cuba? ¿Se impulsa allí la revolución que une a los proletarios del mundo? ¿Qué entender, por revolución, democracia, libertad, independencia, autonomía, soberanía e igualdad en estos tiempos de globalización?

Lo primero es ubicar esta "revolución bolivariana" en el contexto de la globalización. En este momento las leyes que rigen el fenómeno capitalista están por encima del capital monopolista que prevalece o prevaleció en cualquiera de las nacionesdesarrolladas. Hoy la globalización, como máxima expresión del capital financiero, suma de todos los poderes, trasciende los nacionales-estatales, particulares, locales y regionales. La propia noción de imperio-imperialismo debe ser revisada.

La acción del 11 de septiembre del 2001 sobre las Torres Gemelas de Nueva York, es clara expresión. Atribuirlo a Irak o simplemente a Bin Laden es desconocer la realidad. Equivale a pensar que Hussein concentraba todos los poderes de "su imperialismo" y que una vez derrocado, y definido el inventario que registra la ausencia de armas nucleares, se levanta una fuerza inesperada contra la potencia norteamericana.

¿Sólo Irak, a través de una simple reacción fundamentalista-religiosa? ¿Un poder por encima de Irak y del propio imperio? ¿Y en ese Irak invadido se está viviendo un proceso de cambios revolucionarios? ¿Triunfó allí el imperio unipolar norteamericano, la revolución iraquí o la globalización?

¿Puede concebirse a su vez que las antiguas potencias socialistas _Rusia y China_ sigan tras la pista de la revolución de los proletarios unidos del mundo para beneficio de los burócratas? ¿Qué significa que esas dos ex-potencias se lancen a la economía de mercado? ¿Decidieron llegar al desarrollo capitalista para luego impulsar la revolución con el proletariado? ¿Se promoverá una revolución socialista desde la perspectiva del mercado? Hoy está claro: lo que se llamó "socialismo real" tiene muy poco que ver con lo preconizado por los creadores del marxismo.

La trampa

Hoy la idea _y la propia realidad_ de revolución se presenta como una gran trampa. La transformación revolucionaria implica el salto de una forma económica y social a otra, un nuevo modo de producción, nuevas formas de mercado, otra dimensión del trabajo. El movimiento social impone relaciones feudales o capitalistas. Con la aplicación programada de la "violencia revolucionaria" se ha tratado de imponer una nueva estructura de clases-poder y el mundo sin explotación. Pero los propios programadores de esa sociedad, una vez que fracasan, deciden regresar al capitalismo, de donde entienden nunca debieron separarse. Y se consiguen ahora con que hay una dimensión superior: la globalización.

¿Tienen espacio-posibilidad las neorrevoluciones? ¿Qué significa la revolución en el dominio global? ¿Habremos adquirido real conciencia de que estamos más allá del imperialismo como fase superior del capitalismo y que la globalización es la fase superior del imperialismo? ¿Puede entonces adelantarse un cambio en una sociedad sin considerar que hay un sujeto histórico regido por un supra-poder?

Cuando se escucha el discurso del "proceso de cambios" que constituye el centro de una "revolución bolivariana", cuyos ejes son Bolívar, Zamora y Rodríguez, no se puede menos que señalar la ausencia de conexión con el tiempo y circunstancias que vivimos. Se asume el proyecto independentista, del cual Bolívar es el máximo dirigente, como modelo para una "nueva revolución".

Se olvida que aquella contienda sólo sirvió a los intereses de los jefes libertadores que sacaron los mejores beneficios de sus actos heroicos. El colectivo dejó regada su sangre pero los jefes cosecharon.

Porque este régimen no tiene conciencia de su origen. Aquí la miseria tiene larga data y pasa por el agotamiento de modelos de mando, cuya intención no ha sido liquidar ese mal, sino la obtención de intereses partidistas o grupales. Esta "revolución" sigue el vacío del 27 de febrero de 1989.

Agotado el "modelo democrático", comienza el ciclo de la inestabilidad, ingobernabilidad y crisis permanentes. El movimiento chavista surge en l997 y no ha podido desprenderse del vacío que lo generó. De modo que hoy tanto la instancia "democrática" como la "revolucionaria", muestran igual ausencia de contenidos. La primera, fue liquidada históricamente y la segunda, armada de los mismos defectos, va camino hacia su propia liquidación.

El viejo modelo

¿Y qué pasa hoy en esta Venezuela regida por la angustiadesesperación, desesperanza y frustración? Los "militantes revolucionarios" saben que este es un gobierno más del cual pueden sacar provecho. El colectivo social, por su parte, está habituado a solicitar reivindicaciones y aceptar su postergación. Esta "revolución" ajusta la vieja práctica de la tarifa para comprar incondicionales al "proceso". Una buena parte del colectivo social recibe esa "ayuda", el resto de la pobreza queda lanzada al abandono y a los peores padecimientos. Pero ante la falta de expectativa, se inventa esperanzas. La clase media tiene su lado "en positivo" que significa recibir prima o beneficio por los servicios prestados a la "revolución". A su lado, la otra parte (¿clase media en negativo?), queda duramente golpeada por las andanzas "revolucionarias" que en nada han mejorado la economía, a pesar de contar con los mejores ingresos de los últimos 50 años.

El empresariado-burguesía y el capital bancario-financiero viven uno de sus mejores momentos. Se trata de un "gobierno revolucionario", fiel cumplidor con el pago de la deuda externa y sin ninguna limitación para aumentarla, que favorece abiertamente al alto capital, que tiene las mejores relaciones con los centros de poder y que cumple cabalmente las exigencias de su principal comprador de petróleo. ¿Hay conflictos y enfrentamientos insalvables en este cuadro de clases? ¿Hay una relación entre polarización política y polarización social? ¿Qué papel juega en este cuadro la cuestión económica?

En este punto se inician las calamidades. De haber una satisfacción plena de las necesidades, difícilmente habría descontento ni reivindicación que exigir. Pero ante el carácter creciente de la crisis, se hace sentir la protesta-inconformidad. Una prédica permanente de la mayoría de la pobreza y la clase media, que no encuentran respaldo en una oposición capaz de presentar una alternativa a este gobierno del saqueo y la corrupción, que nada tiene que ver con izquierda o cambios profundos.

Y ante este cuadro de inevitables conflictos ¿con qué estructura política cuenta la "revolución"? En sentido estricto se trata de una confederación de grupos que tienen como único vínculo el formar parte de las mismas ambiciones de poder. No comparten posiciones políticas e ideológicas sino burocráticas. Su único distintivo es militar en algo que se denomina quinta república. Pero, la casi totalidad de los miembros de esta 'alianza' están alzados. El PPT, a pesar de ser un simple grupo que ni siquiera tiene un representante en la AN, acumuló importantes posiciones. La principal y única empresa nacional está en sus manos, al igual que los ministerios del Trabajo y Educación, la Embajada en Washington, gobernaciones, alcaldías y muchos cargos de menos relieve. La salida de Alí Rodríguez y Vladimir Villegas no disminuyen su poder.

Espacio radical

Lo que sí está claro es la decisión de Miraflores de tratar de recuperar espacios que ahora están en manos que ya no garantizan su absoluta aquiescencia a la "revolución". No se descarta la salida de Aristóbulo Istúriz de Educación. Las relaciones del MVR con Podemos son precarias. Ya Vamos está fuera del gobierno y el PCV y el MEP no cuentan en la AN. Por ello, el eje del oficialismo tendrá que hacer esfuerzos para obtener una sólida mayoría parlamentaria sin contar con aliados y confrontando una seria lucha grupal a lo interno en la cual prevalecen dos grandes posiciones: los reformistas (¿crece el poder de Rangel?) y los revolucionarios que son la mayoría. Esto obligará a la cabeza de la "revolución" a profundizar cada vez más el proceso para tratar de ganar más adeptos. Aquí se inscriben las "intervenciones" de tierras en el estado Cojedes.

La acumulación de poderes, producto de los triunfos del 15A y el 31-O, tiene efectos de mucha importancia en el cuadro político nacional. Lo primero fue consumar la liquidación histórica de la oposición y lo segundo, producir una gran conmoción a lo interno de los grupos del "cambio" que los lleva a duros enfrentamientos por el manejo y aprovechamiento de las posiciones de poder. La lucha en este caso es a muerte. Y lo que en un comienzo es un triunfo aplastante, de pronto aparece como causa de un profundo desgaste y debilitamiento de las posiciones de poder. Esto mantiene con vida la inestabilidad, ingobernabilidad e incertidumbre.

Esta situación crea a su vez preocupación a nivel de Washington que no ve totalmente garantizado el suministro estratégico de energías, si el presidente sigue perdiendo aliados y abriendo frentes de batalla en los cuales no tiene el triunfo asegurado. Ellos necesitan de un gobierno que controle PDVSA y en la actualidad el golpista-presidente, a pesar de la salida de Alí Rodríguez no controla la empresa. Esta sigue en manos del grupo que comanda el PPT. De allí que las fricciones entre los grupos y la desesperación gubernamental adquiera niveles significativos.

¿Negociaciones?

Y ante estas circunstancias ¿puede descartarse una posible vinculación, vía acuerdo del "poder central", con un nuevo interlocutor proveniente del PPT? Alí Rodríguez en la Cancillería puede estar adelantando posiciones importantes en comunión con Bernardo Alvarez quien cubre la estafeta diplomática en el Norte. Pero no se descarta a la vez la relación que pudiera adelantar una parte importante del alto gobierno con factores del petróleo y con el poder central para garantizar la paz que exigen los Halcones-EEUU. El golpista-presidente sabe que la situación es muy difícil y que debe medir cada uno de sus pasos. Por ello se lanza en la búsqueda de un liderazgo internacional que ni lo alcanzará ni de nada le serviría a lo interno, donde la guerra a cuchillos es cada vez más profunda.

El asesinato de Danilo Anderson puede estar inscrito en ese contexto. Y la gran pregunta remite a lo que hay detrás de este caso. ¿Hasta dónde llegará este acorazado? Hemos mantenido que esta es una "revolución made in USA" pero sólo se puede mantener sin problemas si cumple con la retribución correspondiente. Hasta la fecha esto no ha fallado. Pero si hay alguna desviación irreversible se procedería a tomar medidas. La lucha por el control de los poderes ahora adquiere una dimensión inusitada. Es piedra de salvación. Los alcanzados por el vicepresidente nadie los discute. Pero hay mucha gente que se pregunta por el compartimiento de poderes en el seno de un proyecto que se presenta como "revolucionario".

¿Cuál es entonces el sentido de este "proceso"? ¿Hacia dónde conduce a este ex país? ¿Quién puede discutir hoy que estamos embarcados en el camino cubano? Para muchos el bolivariano era un camino propio y productivo, pero al identificarse con el cubano quedará aplastado. Y no es que vendrá la invasión imperialista. Para EEUU, Cuba paga dividendos como imagen del fracaso del "socialismo". Mientras este ex-país suministre la energía no importa que se vista de "revolución cubana". Y ante estas circunstancias y la crisis galopante resurge el señalamiento de una salida capaz de emular, pero superando, el 4F-92. La pregunta es inevitable: ¿pero es que en estos tiempos de poderes globales y virtuales seguirá operando el poder tradicional de bayonetas y la riega de sangre de los pendejos de siempre? En el 2005 y más allá nos esperan días muy duros. Tenemos al frente un proyecto que juega a una revolución que hace un buen tiempo se volvió pasado y fracaso. Por ello estamos aún en el pórtico de una gran tragedia. Esperemos que no aumente el ambiente de guerra civil y que se pueda avanzar en una dirección diferente, que nos permita convertirnos en constructores de futuro.

abm333@cantv.net

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