Ojos que ven

7 de junio de 2002

John Salas

LLENANDO EL VACIO

Una de las funciones fundamentales de cualquier Estado es la de mantener el orden, pues las bayonetas ayudan a mantener las cuentas claras y el trato civilizado entre los pobladores.  Hoy, en Venezuela no hay gobierno.  Es más, con todo lo que nos criticamos los venezolanos, es un tributo a nuestra civilidad y gentilicio el que el criollo todavía cumpla con sus deberes cívicos y normas elementales de convivencia social.  Porque si bien en nuestro país nunca ha habido razones para no robar al erario público, ahora no existen razones para no caerle a golpes a alguien en la calle, o para no robar o atropellar a otro, pues no hay gobierno que meta orden, todo lo contrario. 

No hay gobierno, y nuestra convivencia ciudadana está en este momento sostenida EXCLUSIVAMENTE sobre los principios personales de cada uno de nosotros.  Y, es importante darnos cuenta de que si bien hay mucho bicho por ahí (incluyendo de cuello blanco), la gran mayoría de los venezolanos estamos dando muestras a diario de que somos gente de bien que hace, unos más unos menos, lo que debe.  De no ser así, el caos del régimen que hemos descrito en las últimas semanas ya hubiera resultado en una anarquía mucho mayor que la que hay, y en una selva sin otra ley que la elemental supervivencia individual. 

COMACATES Y SOCIEDAD CIVIL

Pero, estamos peligrosamente cerca del barranco final que nos haría desplomarnos a ese reino de supervivencia animal.  De ahí que las reacciones y amenazas de los Comacates, y las angustias de la sociedad civil de a pie, no son sino la reacción de un animal acorralado que ya no puede correr, ya no puede dar la otra mejilla, ya no puede hacerse el loco, porque le llegó la hora de matar o morir.  Así estamos en Venezuela, y puede o no ser metáfora.  Así como antes chávez decía que la revolución tenía las armas, y no en sentido metafórico, ahora debemos partir desde la conciencia de que en este momento la sociedad civil, incluyendo a la gran mayoría de los militares decentes, se siente acorralada de muerte, con la responsabilidad adicional de los uniformados de que saben que si claudican ante un chávez enfermo habrán permitido la rotura del espinazo de la Fuerza Armada, último reducto posible para una salida rápida, cruenta o no, de esta pesadilla.

Porque la nueva ola de rumores no solamente refleja una situación tensa en los cuarteles, sino un eco aprobatorio a lo interior de una sociedad que ha llegado a la conclusión de que así como estamos no se puede vivir, y de que los destinos de chávez están minados de la intención de quitarle a la sociedad todo vestigio de libertad, orden, y decencia, camino a un perverso destino oculto que la mayoría ya entrevemos, pero que el presidente niega.

Para llegar a ese destino, chávez se propuso destruir las instituciones que podían hacerle oposición, dedicándose desde el principio a atacar a los medios, a la Iglesia, a los partidos políticos, a gobernadores y alcaldes, a los empresarios y a la Fuerza Armada Nacional.  Le fue bien contra los partidos llamándolos corruptos, contra los empresarios, gobernadores y alcaldes, negándoles recursos, y contra la FAN mediante el recurso de corromper a oficiales claves para que no objetaran la sistemática destrucción de la operatividad de los componentes. 

Pero, inepto hasta en la guerra, abrió todos los flancos a la vez, queriéndose comer el elefante entero de un solo bocado.  Ahora, el elefante se le ha levantado trabajosamente del plato donde lo tenía servido, aprestándose a aplastar a su pretendido victimario, en el último arrebato de su instinto de supervivencia animal.

¿Qué viene primero:  la democracia o el comacate?

El mundo comienza a tomar conciencia de nuestro dilema.  El país quiere democracia, y eligió a chávez para mejorar la que teníamos.  Este, sin embargo, usó las herramientas de la democracia para secuestrarla, buscando llevarnos por un camino extraño y lúgubre que el ciudadano de a pie va descubriendo paulatinamente.  Parte del plan era expulsar a opositores y disidentes, haciéndoles la vida imposible para que tomaran el camino de los llamados “gusanos” cubanos, que optaron por huir del comunismo y de su barbarie, dejando así a fidel el camino ancho para su destrucción revolucionaria. 

Tres años y medio después, estamos en una encrucijada:  Si seguimos los caminos que llaman “institucionales”, “democráticos”, recogiendo firmas y propiciando una enmienda constitucional, permitiremos seguir a chávez un año más.  Si bien terminará saliendo, mientras tanto terminará de destruir el país, vaciar sus arcas, destruir su economía mediante la destrucción de su industria y comercio, sembrar el odio de clases y diezmar la Fuerza Armada.  Es decir, lo que nos proponen como caminos democráticos e institucionales para salir de chávez le permitirán a éste el tiempo para terminar de destruir la democracia y dejar un caos donde operarían, después, guerrilleros y anarquistas. 

En el otro extremo encontramos la vía del golpe de estado, amenazado por lo que llaman los Comacates, supuestamente para impedir este escenario descrito.  Esta vía tiene, obviamente, muchos detractores y muchos peligros, pues no se sabe quién quedará al mando, ni tampoco cuánta resistencia armada encontrará entre los círculos matones y otros partidarios de chávez y dentro de la misma FAN, siendo una real posibilidad una cruenta guerra civil, por mucho que nos prometan “tres días de furia y se acabó”.

ISAÍAS Y LA TERCERA VIA

Hay otro camino que, por alguna misteriosa razón, los partidos y lo que llaman la “sociedad civil organizada” no han querido abordar.  Quizás porque es un camino percibido solo por los que tienen ojos que ven, para ver los enormes peligros de estas dos alternativas actualmente sobre el tapete.  Una tercera vía exigiría forzar la salida del Fiscal General y sacudir los cimientos del Tribunal Supremo de Justicia.  Los beneficios y efectos de hacer esto son tan poderosos y tan rápidos que chávez intenta por todos los medios a su alcance impedirlo, intentando blindar a Isaías,  repartiendo un cóctel de amenazas y real para mantener a su ganado en el redil, y distrayendo a la oposición con conejos de feria para que vayan tras blancos que no le harán daño real al presidente. 

Se le va la vida en eso, porque en el momento que salga Isaías se introducirá un expediente demoledor en contra del presidente, iniciándose un juicio contundente y expedito que será facilitado por el rápido abandono del barco chavista de las ratas que medran en su sótano.  Diputados, jueces, fiscales, contralores, ministros, generales, disips, policías y círculos se desgarrarán las vestiduras jurando haber estado en el gobierno bajo coacción, y ofreciendo indicios de desafueros chavistas como prueba de su lealtad al nuevo régimen.  Y, este espectáculo causará la demolición de la imagen de chávez ante su pueblo, lisiándolo permanentemente.

¿Por qué no se termina de dar esto, a pesar de que abogados y diputados acuciosos introducen, todos los días, nuevas pruebas en contra del régimen?  Porque para lograrlo, hace falta alguien con suficiente fuerza moral y carácter como para EXIGIR la salida del Fiscal.  Lo lógico sería que ese alguien estuviese ya en el escenario, un líder surgido de las filas políticas y que estuviese señalándonos el camino a seguir, el destino de nuestras marchas, poniendo su pecho institucional para exigirle al fiscal que renuncie o renuncie.

La triste realidad es que hasta ahora ese líder no se ha manifestado, si es que existe, y entonces lo que vemos es una rebatiña intestina al interior de la llamada coordinadora democrática, con partidos y ONGs capaces solamente de ponerse de acuerdo para una enmienda constitucional que garantizará a chávez otro año de vida, la posibilidad de reelegirse, y la posibilidad cierta de que gane unas elecciones que barrerían con la oposición y con la democracia.

Lo cual nos retrotrae al dilema:  ¿puede haber democracia sin comacates?  ¿Puede haber comacates con democracia?  ¿Pueden haber partidos sin líderes?  ¿Cómo llenamos el vacío?  Para hablar de estos temas, conversaremos mañana, lunes, a las nueve de la noche por NC Televisión de Carabobo, en nuestro programa OJOS QUE VEN, con el General Miguel Aparicio, buscando auscultar la verdad de la situación en la FAN y las vías de salida a esta crisis.  Se repetirá el martes, a la una de la tarde, no te lo pierdas.

Y, el jueves, a las nueve de la noche, conversaremos sobre estos escenarios y sobre la realidad de los partidos y ONGs con Elías Santana, de Queremos Elegir, uno de los actores principales del dilema descrito.  El programa se repetirá el viernes, a la una de la tarde, no dejes de ver este programa especial.

Datos y comentarios:  0412 3460601.  ojosqueven@icnet.com.ve

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