Marcha en Maracay, Estado Aragua, 2002.08.29

Pues ayer me fui a Maracay, sí, a la concentración oficialista y a la marcha de la oposición.

Primero, permítanme contarles, la Autopista Regional del Centro es un regalo para el alma. Apenas sale uno de Caracas, la vegetación es tan hermosa, que pasan los minutos sin sentirlo. En este momento, después de tantos meses de lluvias, los árboles están en todo su esplendor. Cuando me toca recorrerla en "verano", las flores, de esos mismos árboles, me vuelven loca, en especial los bucares. Total, siempre disfruto mucho el recorrido. Ayer, lo disfruté tanto, pero tanto, que al recibir una llamada me di cuenta que me había pasado las dos salidas de Maracay, y casi llego a Valencia.... :-)

Primero fui a La Placera, 11:15 a.m., allí había una concentración de cuatrocientas o quinientas personas. Todos vestiditos de rojo, con boinas rojas, pancartas, etc. Todos estaban alegres, gritaban consignas, ayudaban a los carros a pasar. La verdad sea dicha, muy diferente a la marcha oficialista del sábado pasado en Caracas. En esta había mucha alegría.

Luego me acerqué a la Plaza Ricaurte (¿?, no estoy segura del nombre, la que está en la Av. Bolívar de Maracay). Me estacioné y... en ese mismo instante me encontré con uno de mis dos colegas compañeros de marchas. Nunca nos hemos puesto de acuerdo, pero siempre me encuentro a uno de los dos. Recorrimos la Av. Bolívar hacia la marcha, pasamos por la Plaza Ricaurte (¿?), donde había un cordón policial separando una pequeña concentración de oficialistas, serían unos cien, esperaban la marcha. Luego caminamos en retroceso, como los cangrejos, delante de la marcha, hasta que nos quedamos un rato viendo pasar la marcha.

Aquí tengo que contarles una anécdota. Venía una señora marchando, gritando sus consignas anti Chávez, cuando ve entre los oficialistas a quien presumo era una amiga. Se acerca gritando sus consignas, la amiga oficialista gritaba las suyas, brincaban y cantaban ambas. ¡Se va, se va, se va, se vaaaaaaa!. ¡Volvió, volvió, volvió, volvióóóóóóóó!. Se dan un abrazo, un beso, y la marchista prosiguió su camino. Esa Venezuela, si la reconozco :-)

Adelantamos nuevamente la marcha, y llegamos a la encrucijada que pone fin al Palacio de Gobierno, por cierto, me llamó la atención el tamaño del mismo, hasta que recordé, ¡era la Presidencia de la República en la época de Gómez!. Una vez allí, vemos un cordón policial de 4 filas. Subimos a un montículo, entre las fuentes de la isla, y no vemos a nadie detrás del cordón policial. Mi amigo se acerca hasta ellos (yo me quede al lado de las fuentes, el rocío hizo milagros en mi, porque el sol caía en taquitos). Regresa y confirma que detrás del cordón policial no había nadie. Al rato vemos como, en perfecta formación, los policías se movilizan cinco pasos hacia el Palacio de Gobierno. ¿Por qué harían esto?, pregunto yo. Mi amigo me hizo reír un rato con su respuesta: "bueno, tienen que poner en práctica lo ensayado, aunque no se necesite" :-)

Allí conversamos con un muchacho ecologista, guitarra en mano, nos explicaba que él no estaba de parte ni del gobierno, ni de la oposición. Ninguno tenía una propuesta seria, lo más largo que había oído era: "tenemos que preservar el medio ambiente" :-(

En fin, llegó la marcha al Palacio de Gobierno, empezaron a concentrarse frente a la estatua ecuestre de Bolívar y.... seguían y seguían llegando. Aquello parecía no terminar. Nos adentramos un poco en la marcha, parecía no tener fin. Gracias a los buenos oficios de mi amigo, me subí en una farola, amigos, aquello no tenía fin. Entonces él, que mide mas 1.90 mt. se subió a la farola, pero hasta los bombillos, y confirmo, ¡esto no tiene fin!. Pues allí nos quedamos, montados en la farola, y vimos pasar y pasar gente. Marchistas alegres, cantando, gritando, con pancartas y banderas, vestidos de verde, blanco, naranja, amarillo (oscuro y claro), y rojo. Los mas alegres, como ya es costumbre, los muchachos de Bandera Roja, con sus grandes banderas rojas, bailaron y cantaron hasta el cansancio.

Tanto la concentración oficialista, como la marcha de ayer, fueron muy diferentes a la marcha oficialista del sábado pasado en Caracas. Estas fueron alegres, aquella fue muy triste.

Ya sé que muchos de ustedes están ya desesperados: ¿Cuánta gente? ¿cuánta gente, Iruña?. Ya deja de dar tantas explicaciones y di cuánta gente calculas :-) Bueno, por lo bajito, esta marcha dobló en gente a la del sábado pasado.

 

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